SONGFABLE · 2018

Rainbow

KACEY MUSGRAVES · 2018

TL;DR: "Rainbow" no habla de superar una tormenta, sino de darse cuenta de que la tormenta terminó hace rato y uno sigue caminando encorvado, con el paraguas abierto. Es una canción de consuelo que Kacey Musgraves escribió años antes de grabarla y que terminó convertida en despedida para su abuela.
Listen elsewhere

We couldn't link a Spotify track for this story. Try searching the title on song.link to find it on your preferred service.

El paraguas que nadie se atreve a cerrar

Hay canciones de esperanza que suenan a arenga. "Rainbow" no. Su gesto es mucho más pequeño y mucho más incómodo: te toma del hombro y te hace notar que el aguacero pasó, que el cielo lleva horas despejado y que tú sigues con el paraguas abierto sobre la cabeza, empapado por costumbre.

Esa es la verdad sorprendente de la canción. No es un himno sobre resistir la tempestad, tema que la música country ha explorado hasta el cansancio. Es una canción sobre el después: sobre esa etapa rara en la que el peligro ya se fue pero el cuerpo no se enteró. Cualquiera que haya salido de una depresión, de una relación tóxica o de un duelo largo conoce esa sensación de andar defendiéndose de algo que ya no está ahí.

Kacey Musgraves la canta casi sin adornos, con un piano que parece grabado en una sala vacía y una voz que no sube el volumen ni una vez para convencerte. Cierra Golden Hour, el disco que la sacó del casillero "cantante country con chispa" para dejarla en un lugar mucho más difícil de nombrar. Y aunque hoy se escucha como un mensaje universal, nació de una historia íntima, familiar, con nombre y apellido.

De Golden, Texas, a la hora dorada

Kacey Musgraves nació en 1988 en Golden, Texas, un punto minúsculo del este del estado. Es un dato que le sirvió a la prensa para armar juegos de palabras con el título de su disco, pero lo relevante es otro: creció en la parte de Texas donde el country todavía se canta en las iglesias, en las ferias del condado y en las cocinas, y aprendió muy pronto a escribir canciones que suenan simples y no lo son.

Antes de Golden Hour ya se había ganado fama de incómoda. En Same Trailer Different Park (2013) hablaba de pueblos chicos, de besos entre chicas y de fumar marihuana con una naturalidad que a la radio country conservadora de Nashville le costó digerir. Nunca fue una provocadora de manual: simplemente decía lo que veía, con un tono amable que hacía imposible pelearse con ella.

"Rainbow" viene justamente de esa época temprana. Se escribió en torno a 2013, junto con Shane McAnally y Natalie Hemby, dos de los autores más finos del Nashville contemporáneo, y se quedó guardada durante años. Según se ha contado, Musgraves la tocó en casa para su abuela Barbara mucho antes de grabarla, y a la abuela se le quedó grabada. Esa escena doméstica termina explicando el destino de la canción.

Para 2017 y 2018 la vida de Musgraves había girado. Se había casado con el cantautor Ruston Kelly, estaba escribiendo desde un lugar más luminoso y trabajaba con dos productores, Ian Fitchuk y Daniel Tashian, que la empujaron hacia texturas que el country ortodoxo no acostumbra: sintetizadores suaves, ecos de disco, guiños a Sade y a los Bee Gees. Parte de las sesiones se hicieron, según se ha reportado, en un estudio instalado en un granero propiedad de Sheryl Crow, a las afueras de Nashville. El disco salió el 30 de marzo de 2018.

Para el oyente mexicano y latinoamericano hay un puente que se siente natural: "Rainbow" pertenece a la misma familia emocional que nuestras canciones de consuelo cantadas a una abuela. Pensemos en cómo funciona "Amor eterno" en un velorio mexicano, en la manera en que una canción se vuelve propiedad colectiva de una familia y suena cada vez que alguien falta en la mesa. "Rainbow" cumple ese papel en el mundo anglosajón: se ha vuelto una de esas piezas que la gente pide para funerales, para bodas y para los momentos en que las palabras propias no alcanzan. Y no es un vínculo forzado: pocos años después, en star-crossed (2021), Musgraves coquetearía abiertamente con la guitarra española y con una estética visual de imaginería católica y latina, señal de que ese universo sonoro nunca le fue ajeno.

Lo que realmente está diciendo

La letra construye una sola imagen y la sostiene sin soltarla, que es la marca de los grandes compositores de Nashville. La escena es la de alguien que sigue protegiéndose de un temporal que ya terminó: sigue apretando el mango del paraguas, sigue midiendo el cielo con desconfianza, sigue cargando un peso que ya podría dejar en el suelo.

La voz que canta no regaña a esa persona. Ahí está el detalle que hace la diferencia. Musgraves no dice "anímate" ni "todo pasa por algo", esas frases que uno recibe en los peores momentos y que solo dan ganas de colgar el teléfono. Lo que hace es describir con enorme ternura lo que la otra persona no logra ver: que la calma ya llegó, que sobre su cabeza hay colores, que la salida no está lejos ni escondida, que está exactamente encima.

El arco iris, además, es una imagen elegida con astucia. En la tradición bíblica es el signo de que el diluvio terminó, y Musgraves creció en un entorno donde esa referencia es aire que se respira. Pero un arco iris también es un fenómeno que solo existe cuando coinciden la lluvia y el sol: no aparece en un cielo perfecto, aparece justo en el momento de la transición. La canción, en el fondo, describe ese estado intermedio: ya no llueve, todavía estás mojado, y algo hermoso se está formando sin que lo hayas pedido.

Musicalmente, el arreglo respalda esa idea. El piano se mueve casi con timidez, la voz permanece cerca del micrófono como si hablara al oído, y los arreglos crecen apenas lo suficiente para acompañar sin empujar. No hay estribillo que estalle. La canción termina con la misma serenidad con que empezó, dejando la sensación de que alguien acaba de sentarse a tu lado y no te ha dicho ni una sola frase de más.

Cómo una balada de piano acabó siendo un himno

Golden Hour fue el disco que reordenó la carrera de Musgraves. En los Grammy de 2019 se llevó el premio a Álbum del Año, un resultado que sorprendió incluso a parte de la industria porque competía contra fenómenos de pop y hip hop mucho más masivos. "Rainbow" se editó como sencillo hacia finales de 2018 y en 2020 obtuvo el Grammy a Mejor Interpretación Country Solista.

Pero el momento que fijó la canción en la memoria colectiva no fue una entrega de premios, sino una actuación cargada de duelo. En noviembre de 2018, en la gala de los CMA Awards, Musgraves interpretó "Rainbow" y la dedicó a su abuela Barbara, que había fallecido pocos días antes. Aquella mujer que años atrás había escuchado la canción en su versión casera se convirtió, sin querer, en su destinataria definitiva. Ver ese video sabiendo el contexto cambia por completo la experiencia: uno deja de escuchar una metáfora y empieza a escuchar una despedida.

En paralelo, la canción encontró otra vida. La comunidad LGBTQ+ la adoptó casi de inmediato, por razones evidentes: el arco iris es su bandera, y el mensaje central —dejar de encogerse, dejar de protegerse de un mundo que quizá ya cambió más de lo que uno cree— toca una fibra específica para quien creció escondiéndose. Musgraves, que desde sus primeras canciones había defendido abiertamente ese terreno en un género no siempre acogedor, aceptó esa lectura con los brazos abiertos y la interpretó en contextos donde ese significado quedaba en primer plano.

Y luego llegó 2020. En un año de encierros, pérdidas y transmisiones desde salas de estar, "Rainbow" se volvió una de esas piezas que reaparecían en beneficios y homenajes. Una canción escrita en 2013 sobre el después de una tormenta encontró, por casualidad, su momento histórico perfecto.

Por qué sigue funcionando

Porque describe un problema que casi nadie sabe nombrar. Existe abundante música sobre el dolor y abundante música sobre la celebración; hay muy poca sobre ese territorio gris en el que uno ya está a salvo pero no logra creerlo. Es el estado de quien salió de una relación dañina y sigue midiendo sus palabras. De quien cambió de trabajo y sigue despertando con el estómago apretado. De quien terminó una terapia larga y todavía se sorprende de que un día bueno sea simplemente un día bueno.

Funciona también por lo que decide no hacer. No promete que nada malo volverá a pasar, porque nadie puede prometer eso. Solo señala un hecho verificable del presente: en este momento, ahora mismo, no está lloviendo. Es un consuelo modesto, y por eso creíble.

Hay una razón adicional, más práctica. "Rainbow" es una canción que se puede cantar con un piano vertical desafinado en la sala de una casa. No necesita producción, ni banda, ni tecnología. Por eso circula en funerales, en bodas, en graduaciones y en videos caseros de gente que la aprende a tocar con dos dedos. Las canciones que sobreviven décadas suelen ser las que cualquiera puede sostener con las manos.

Y queda la abuela. Toda la historia de esta canción cabe en un gesto: una nieta le canta algo a su abuela en la sala de la casa, la abuela se muere años después, y la nieta canta lo mismo delante de millones de personas para no quedarse callada. Esa es una escena que en México, en Colombia, en Argentina o en Perú no requiere ninguna traducción.


Cómo profundizar más

🎧 Sumérgete en el sonido

📚 Sigue la historia

🌍 Visita los lugares

🎸 Vívelo tú mismo


🎵 Escucha esta canción

🤖 Pregunta más
Tags
10s