Bloodbuzz Ohio
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Una canción de regreso que no sabe cómo regresar
Hay canciones que celebran el pueblo natal con banderitas y nostalgia dorada. "Bloodbuzz Ohio" hace exactamente lo contrario. Suena majestuosa, casi como un himno, con una batería que avanza como un tren de carga y unos metales que parecen anunciar algo heroico. Pero si uno se detiene a escuchar lo que dice Matt Berninger con esa voz de barítono grave, cansada y a la vez tierna, descubre que el protagonista no vuelve triunfante. Vuelve flotando, aturdido por el vino, con deudas pendientes y la sospecha de que nadie lo está esperando.
Esa es la sorpresa central: una de las canciones más grandes y emotivas del rock independiente de los años dos mil diez es, en el fondo, el retrato de un hombre que no termina de llegar. El título mismo lo dice a medias. Según contó Berninger en varias entrevistas, la palabra "bloodbuzz" alude a esa sensación tibia que sube por la sangre después de unas copas, ese zumbido que hace que todo parezca más soportable de lo que es. Ohio es el destino, pero el verdadero lugar de la canción es ese estado intermedio entre la lucidez y la evasión.
De Cincinnati a Brooklyn: una banda que se fue para poder entenderse
The National nació en Cincinnati, Ohio, aunque se formó realmente en Brooklyn a finales de los noventa. Sus integrantes forman una curiosa arquitectura familiar: dos pares de hermanos, los gemelos Aaron y Bryce Dessner por un lado y Scott y Bryan Devendorf por el otro, más Matt Berninger como voz y letrista. Todos crecieron en el sur de Ohio, en ese Medio Oeste de suburbios, iglesias, centros comerciales y fábricas que poco a poco fueron cerrando. Todos, en algún momento, hicieron las maletas rumbo a Nueva York.
Durante años la banda fue un secreto bien guardado. Discos como "Alligator" (2005) y sobre todo "Boxer" (2007) les ganaron una base de seguidores devotos y el respeto de la crítica, pero no eran precisamente estrellas. Berninger había trabajado en diseño gráfico y publicidad antes de dedicarse por completo a la música, y en sus letras siempre había algo del oficinista que mira por la ventana preguntándose qué hizo con su vida. Se dice que muchas de sus letras las escribe en colaboración con su esposa, la periodista y editora Carin Besser, que aporta frases, imágenes y correcciones.
En 2008, la banda tuvo un momento político inesperado. Su canción "Fake Empire", del disco "Boxer", se usó en la campaña presidencial de Barack Obama, y el grupo se volvió cercano a ese movimiento. Ohio, su estado natal, es uno de los famosos estados bisagra que deciden elecciones en Estados Unidos, y la banda llegó a tocar en actos de campaña allí. Esa tensión entre el lugar de origen y la identidad política se filtra en todo lo que vino después.
"High Violet", el disco que contiene "Bloodbuzz Ohio", se grabó principalmente en un estudio casero que Aaron Dessner había montado en el garaje de su casa en Brooklyn. Según los relatos de la época, el proceso fue largo, obsesivo y lleno de dudas: la banda rehacía las canciones una y otra vez, cambiaba arreglos, probaba texturas. "Bloodbuzz Ohio" fue elegida como primer sencillo y salió en la primavera de 2010, semanas antes del álbum, publicado por el sello británico 4AD. Fue la carta de presentación de una banda que estaba a punto de dejar de ser de culto.
Para el lector mexicano y latinoamericano hay un puente evidente. La crisis financiera de 2008, que sacudió a Estados Unidos y dejó a miles de familias del Medio Oeste con hipotecas impagables, tiene un eco muy familiar en nuestra región. Quien vivió el "error de diciembre" de 1994, el famoso efecto tequila, o las devaluaciones que vaciaron ahorros en Argentina, Venezuela o el propio México, conoce bien esa mezcla de vergüenza, deuda y resignación que la canción respira. "Bloodbuzz Ohio" no habla de Wall Street; habla de lo que la crisis le hace a una persona común cuando vuelve a la casa de sus padres y ya no sabe quién es.
Lo que realmente dice la canción
La letra de "Bloodbuzz Ohio" funciona por imágenes sueltas, casi como un sueño febril, y no por una narrativa lineal. El protagonista describe que va de regreso a Ohio, pero no de una manera normal: se siente llevado, arrastrado, como si una fuerza externa lo transportara. Una de las imágenes más comentadas es la de un enjambre de abejas que lo carga en el aire. Es una figura extraña y hermosa: algo que zumba, que tiene vida propia, que lo eleva y lo amenaza a la vez. Es el zumbido del alcohol, pero también el de la memoria y el de la ansiedad.
Luego aparece el dinero. El narrador admite, casi de pasada, que sigue debiéndole dinero a quien le prestó en su momento, y menciona que el banco y la casa ya no son suyos. No hay drama explícito ni denuncia política directa; hay una constatación seca, como quien comenta el clima. Esa frialdad es lo que la vuelve devastadora. En plena resaca de la crisis hipotecaria, la canción captura la sensación de que el propio hogar se volvió una cuenta pendiente.
También hay una dimensión política sutil. En una parte de la canción, el protagonista se refiere a que nunca se casó con el partido político de su estado, una forma de decir que siempre se sintió ajeno a la cultura dominante de su tierra. Es el hijo que se fue a la gran ciudad, que piensa distinto, que ya no encaja en las cenas familiares, y que aun así siente que su corazón sigue allí, atrapado. Berninger ha dicho en entrevistas que la canción trata, en buena medida, de esa culpa y esa ambivalencia hacia el lugar del que vienes.
Y está el amor, o la búsqueda de él. El narrador parece regresar en parte por alguien, o al menos por la idea de alguien, una persona o un recuerdo que todavía lo llama. Pero nunca queda claro si lo encontrará. La canción termina sin resolución: no hay llegada, no hay abrazo, no hay perdón. Solo el zumbido que sigue.
Musicalmente, todo esto se sostiene sobre la batería de Bryan Devendorf, que muchos fans consideran el corazón secreto de The National. Su patrón es incansable, repetitivo, casi mecánico, como el traqueteo de un autobús nocturno por la carretera interestatal. Encima, las guitarras de los Dessner tejen capas que crecen sin explotar del todo, y los metales le dan un aire solemne, como de procesión. Es una canción que siempre parece a punto de estallar y que elige, con enorme control, no hacerlo. Ese contenerse es exactamente la emoción del protagonista.
El momento en que The National dejó de ser un secreto
"High Violet" debutó en los primeros puestos de las listas en Estados Unidos, algo impensable para una banda que años antes tocaba en bares semivacíos. "Bloodbuzz Ohio" se convirtió en uno de los grandes himnos del indie de esa década, aparecía en listas de fin de año de medios como Pitchfork y se volvió obligatoria en sus conciertos. A partir de ahí, la banda pasó a llenar arenas y a encabezar festivales en todo el mundo.
El videoclip oficial, que según se ha reportado fue dirigido por Sophia Peer, apuesta por una estética íntima y algo melancólica, sin grandes efectos, en sintonía con la canción. Pero el verdadero legado de "Bloodbuzz Ohio" está en vivo. En los conciertos, la canción suele provocar un coro masivo, y es habitual ver a Berninger bajarse del escenario, caminar entre el público con el cable del micrófono enredándose entre la gente, cantando con una mezcla de euforia y desesperación. Ese gesto, el de un hombre que se lanza literalmente hacia la multitud, es la traducción física de la canción: alguien que busca pertenecer.
La banda también ha tenido una relación cercana con el público latinoamericano. Se dice que sus presentaciones en festivales como el Corona Capital de la Ciudad de México han sido recibidas con una intensidad que sorprendió a los propios músicos, con miles de personas cantando en inglés letras que hablan de suburbios de Ohio que la mayoría nunca ha pisado. Eso dice mucho: la geografía es específica, pero el sentimiento es universal.
Con los años, los integrantes de The National se volvieron figuras centrales de la música contemporánea más allá de su propia banda. Aaron Dessner, por ejemplo, terminó coproduciendo los discos "folklore" y "evermore" de Taylor Swift, lo que llevó a muchos jóvenes fans a descubrir de dónde venía ese sonido sombrío y elegante. Para varios de ellos, "Bloodbuzz Ohio" fue la puerta de entrada al catálogo del grupo.
Por qué sigue doliendo, y por qué sigue gustando
Han pasado más de quince años y "Bloodbuzz Ohio" no ha envejecido. Quizá porque la experiencia que describe se ha vuelto todavía más común. Una generación entera ha tenido que migrar, a otra ciudad o a otro país, buscando trabajo, oportunidades o simplemente un lugar donde respirar. Y casi todos conocen esa sensación al regresar en vacaciones: la casa de los padres que se ve más pequeña, las calles que cambiaron, los amigos que ya tienen otra vida, y uno mismo convertido en una especie de visitante en su propia historia.
Para el público mexicano, que conoce de cerca la migración hacia el norte, el ir y venir entre dos mundos y la nostalgia por un pueblo que quizá ya no existe como uno lo recuerda, la canción tiene una resonancia inesperada. No hace falta haber nacido en Ohio para sentir que el corazón se quedó en un lugar al que ya no se puede volver del todo.
También sigue funcionando porque es honesta sobre el escape. El protagonista no es un héroe; bebe para soportar el viaje, carga deudas, evita mirar de frente lo que siente. En una época de redes sociales donde todo el mundo presenta su mejor versión, una canción que admite esa fragilidad sin pedir disculpas se siente como un respiro. Es una canción para manejar de noche, para escuchar con audífonos en el camión de regreso, para cantar a todo pulmón en un concierto mientras uno piensa en su propia casa lejana.
Y, por último, sigue gustando porque es una contradicción perfecta: suena enorme y habla de sentirse pequeño. Esa tensión entre la grandeza del sonido y la vulnerabilidad del mensaje es el gran truco de The National, y "Bloodbuzz Ohio" es probablemente su ejemplo más logrado.
Cómo profundizar más
🎧 Sumérgete en el sonido
- High Violet (The National, 2010) — El disco completo es el contexto natural de la canción, un álbum oscuro y exuberante sobre la ansiedad, el dinero y el amor en tiempos inciertos. Escúchalo de principio a fin y notarás cómo "Bloodbuzz Ohio" funciona como columna vertebral de un relato más amplio sobre el miedo a perderlo todo.
- Boxer (The National, 2007) — El disco anterior, más contenido y elegante, muestra a la banda justo antes de su salto a la fama. Ahí está "Fake Empire", la canción que acompañó la campaña de Obama, y se entiende de dónde viene el sonido de piano melancólico y batería precisa que luego estalló en "High Violet".
- Boxer Live in Brussels (The National, 2018) — Una grabación en vivo que permite comprobar lo que los fans repiten siempre: The National es otra banda en el escenario. La energía cruda de los conciertos le da a sus canciones una urgencia que en estudio solo se intuye.
📚 Sigue la historia
- Mistaken for Strangers (documental, 2013) — Dirigido por Tom Berninger, el hermano menor de Matt, que acompañó a la banda en la gira de "High Violet". Es una película divertida y conmovedora sobre la fama, la envidia entre hermanos y el lugar que ocupa cada uno en su familia, es decir, el mismo territorio emocional de la canción.
- Entrevistas de Matt Berninger sobre High Violet — En diversas conversaciones con medios musicales de la época, Berninger explicó el origen del título y su relación ambivalente con Ohio. Leerlas ayuda a entender que la canción nace de una culpa muy personal por haberse ido y por no saber cómo volver.
- Crónicas sobre la crisis hipotecaria en el Medio Oeste — Los reportajes periodísticos sobre los desalojos y cierres de fábricas en Ohio entre 2008 y 2010 son el telón de fondo silencioso de la canción. Conocer esa realidad le da otra dimensión a las referencias al banco y a la casa perdida.
🌍 Visita los lugares
- Cincinnati, Ohio — La ciudad natal de la banda, a orillas del río Ohio, con su mezcla de arquitectura industrial, barrios de herencia alemana como Over-the-Rhine y colinas suburbanas. Caminar por allí ayuda a entender ese paisaje de Medio Oeste que la banda dejó atrás y que nunca termina de abandonarlos.
- Brooklyn, Nueva York — El lugar donde The National se formó realmente y donde se grabó buena parte de "High Violet", en el garaje-estudio de Aaron Dessner. Barrios como Ditmas Park o Williamsburg conservan algo de esa escena independiente que los vio crecer.
- Ciudad de México y el Corona Capital — Para el fan mexicano, la mejor forma de vivir la canción es en un festival como el Corona Capital, donde la banda ha tocado ante miles de personas. Ver a una multitud cantar sobre Ohio en el Autódromo Hermanos Rodríguez es una experiencia que demuestra lo lejos que puede viajar una canción.
🎸 Vívelo tú mismo
- Aprende el ritmo de batería de Bryan Devendorf — Si tocas batería, intenta reproducir el patrón incansable de la canción: parece sencillo, pero mantener esa intensidad constante sin acelerar es un ejercicio de resistencia y precisión. Es una lección sobre cómo la repetición puede generar emoción.
- Haz tu propio viaje de regreso con la canción — La próxima vez que vuelvas a tu ciudad natal, en autobús, carretera o avión, ponla en los audífonos justo cuando empiece el último tramo. Es una de esas canciones que cambian de significado según el paisaje que pasa por la ventana.
- Escribe sobre tu propio "Ohio" — Toma papel y describe el lugar al que sientes que perteneces y del que te fuiste, sin nostalgia fácil, con sus deudas y sus contradicciones. Es el mismo ejercicio honesto que Berninger y Carin Besser hicieron al escribir la letra.
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¿Qué significa exactamente "bloodbuzz"?
Según explicó Matt Berninger en entrevistas, la palabra se refiere a ese zumbido cálido que se siente en la sangre después de beber, especialmente vino. En la canción funciona como metáfora del estado de evasión con el que el protagonista enfrenta su regreso a casa, una mezcla de alivio y aturdimiento. -
¿La canción es una protesta política contra la crisis de 2008?
No de manera directa, aunque la crisis está muy presente en el fondo. La letra menciona deudas, el banco y una casa que ya no le pertenece al narrador, pero lo hace desde lo íntimo, sin consignas. Es más una radiografía emocional de lo que la crisis le hizo a la gente común que un panfleto. -
¿Por qué la banda sigue tan ligada a Ohio si vive en Nueva York?
Porque todos sus integrantes crecieron en el sur de Ohio y esa identidad de Medio Oeste los marcó para siempre, aunque se mudaran a Brooklyn. La banda incluso participó en actos políticos en su estado natal durante las campañas de Obama, y muchas de sus canciones exploran esa relación de amor, culpa y distancia con el lugar de origen.