SONGFABLE · 2021

MONTERO (Call Me By Your Name)

LIL NAS X · 2021

TL;DR: "MONTERO" es la carta de amor y de guerra de un chico gay negro que decidió dejar de esconderse: en lugar de pedir perdón por quien es, toma el infierno con el que lo amenazaban y lo convierte en una pista de baile. Es una canción sobre el deseo, la vergüenza heredada y la libertad de mirar a la cara al miedo.
Listen elsewhere

We couldn't link a Spotify track for this story. Try searching the title on song.link to find it on your preferred service.

El chico que le bailó al Diablo (y ganó)

Imagina que toda tu vida te dijeron que por ser quien eres te ibas a ir al infierno. Y que un día, en lugar de rogar por tu salvación, decides bajar tú mismo hasta ese infierno, sentarte en el regazo del Diablo, quitarle la corona y ponértela. Eso, en esencia, es "MONTERO (Call Me By Your Name)".

Lo sorprendente de esta canción no es su escándalo —del que se habló muchísimo— sino la ternura que esconde debajo. Detrás del video con demonios, tacones y una pole dance hasta el averno, hay un mensaje casi íntimo: un joven pidiéndole a otro que lo llame por su verdadero nombre, que lo reconozca por completo, sin máscaras. Montero es el nombre real de Lil Nas X. Al titular así su canción, el artista dijo básicamente: esto no es un personaje, este soy yo de verdad.

Para el público latinoamericano, acostumbrado a que la fe, la familia y la vergüenza se entrelacen de maneras muy pesadas, hay algo profundamente reconocible en este gesto. Es la historia del que se atreve a decir "así soy" en una cultura que muchas veces prefiere el silencio.

Del meme viral al artista que nadie podía ignorar

Montero Lamar Hill nació en 1999 en las afueras de Atlanta, Georgia. Antes de ser una estrella, fue un adolescente de internet: manejaba cuentas virales, entendía los memes como pocos y sabía exactamente cómo hacer que algo se propagara. Esa inteligencia digital fue su primera arma.

En 2019 explotó con "Old Town Road", una mezcla imposible de country y trap que se volvió el número uno más largo en la historia de las listas de Estados Unidos. Fue un fenómeno planetario. Pero aquí viene la parte importante: en pleno auge de esa canción, durante el mes del Orgullo, Lil Nas X hizo público que era gay. Muchos alrededor le advirtieron, según se ha contado, que estaba a punto de arruinar su carrera justo cuando empezaba.

Durante un tiempo, la crítica lo trató como un "one-hit wonder", un artista de una sola canción, un chico de meme con suerte. "MONTERO" fue su respuesta. Lanzada en marzo de 2021, fue la declaración de que había llegado para quedarse y que lo haría exactamente en sus propios términos: sin diluir su identidad, sin pedir permiso.

El título completo, "Call Me By Your Name", es un guiño a la película homónima de 2017 (dirigida por Luca Guadagnino), una historia de primer amor entre dos hombres ambientada en el norte de Italia. Al tomar prestado ese nombre, Lil Nas X inscribió su canción dentro de una tradición de relatos queer que buscan belleza y ternura donde la cultura suele poner solo tabú. Y hay un detalle que conecta con el mundo de habla hispana: la enorme viralidad de la canción y su coreografía llegó a TikTok, la misma plataforma donde tantos artistas latinos han encontrado su público, demostrando que el idioma del deseo y la rebeldía no necesita traducción.

Lo que realmente dice la canción

Sin citar sus versos, el corazón de "MONTERO" es un deseo confesado sin culpa. El narrador le habla a un chico que quizás vive su atracción a escondidas, que de día finge y de noche busca. Hay una tensión entre lo que ese amante muestra al mundo y lo que siente en privado, y el narrador lo invita a dejar de fingir, a nombrar lo que hay entre ellos.

La petición central —que lo llame por su propio nombre— funciona en dos niveles. Por un lado es un juego romántico, ese momento de intimidad en que dos personas se pertenecen tanto que se confunden. Por otro, es una exigencia de reconocimiento: no me trates como un secreto, no me escondas, dime quién soy de verdad. En una cultura donde muchas relaciones queer se viven en la sombra, esa petición es casi un acto político disfrazado de canción de amor.

Pero "MONTERO" no se queda en lo dulce. En su universo visual y en su actitud, Lil Nas X retoma todo el lenguaje del castigo religioso —el pecado, la condena, el infierno— y lo voltea al revés. En lugar de temer al fuego eterno con el que amenazan a las personas gay, lo abraza. Convierte el descenso al infierno en un triunfo, en una fantasía de placer y poder. Es la vieja idea de que "si vas a ir al infierno de todos modos, más te vale bailar". Es la vergüenza transformada en corona.

Esa alquimia —tomar el símbolo del miedo y usarlo como trono— es lo que hace la canción tan potente. No niega el dolor de haber crecido sintiéndose condenado; lo reconoce y luego se ríe de él, lo baila, lo seduce.

El escándalo, las "Satan Shoes" y una conversación global

Es imposible hablar de "MONTERO" sin el terremoto cultural que provocó. El video, dirigido con el propio Lil Nas X como protagonista de una odisea que va del paraíso al infierno, generó indignación en sectores conservadores y religiosos de Estados Unidos. Se le acusó de promover el satanismo y de corromper a la juventud.

A ese fuego le echó gasolina, de forma deliberada y brillante, con las llamadas "Satan Shoes": unas zapatillas Nike modificadas en edición limitadísima que, según se reportó, contenían una gota de sangre humana en la suela. Nike terminó demandando por el uso no autorizado de su marca, y el asunto llegó a titulares de todo el mundo. Lo que muchos no vieron es que todo el escándalo era, en el fondo, una respuesta muy calculada a años de gente diciéndole que su existencia era pecaminosa. Lil Nas X les dio, con ironía teatral, exactamente el monstruo que temían.

En lugar de disculparse, publicó una carta abierta a sí mismo de niño, explicando que hacía todo esto por aquel Montero pequeño que crecía asustado y avergonzado. Ese gesto reveló la capa emocional bajo la provocación. Para el público latinoamericano, donde el peso del catolicismo y del evangelismo sobre la sexualidad es muy real, esa batalla resonó de forma especial: era la puesta en escena de un conflicto que muchísimas personas viven en silencio con su fe y su familia.

La canción llegó al número uno en Estados Unidos y a lo más alto de listas en decenas de países. Ganó premios, encabezó conversaciones sobre representación LGBTQ+ en la música mainstream y consolidó a Lil Nas X no como un chico de meme, sino como uno de los artistas pop más audaces y conscientes de su generación.

Por qué sigue golpeando fuerte hoy

Han pasado varios años desde su estreno y "MONTERO" no se ha apagado, y hay razones de fondo. La primera es que su tema es eterno: el conflicto entre quién te dicen que debes ser y quién realmente eres. Eso no caduca. Cada generación tiene adolescentes que crecen escondiendo una parte de sí mismos, y esta canción les dice que hay otra salida además del silencio.

La segunda razón es la maestría con que Lil Nas X entendió su época. Convirtió la controversia en arte y el arte en controversia, sin que nunca quedara claro dónde terminaba la sinceridad y empezaba la estrategia —quizá porque en él las dos cosas son la misma. Enseñó a toda una generación de artistas que se puede ser vulnerable y provocador a la vez, dueño de la narrativa en lugar de víctima de ella.

Y la tercera, la más humana: debajo del espectáculo hay una petición muy sencilla y universal. Quiero que me veas completo. Quiero que me llames por mi nombre. Cualquiera que haya amado a alguien que no podía o no quería reconocerlo en público entiende ese dolor. Cualquiera que haya cargado con una vergüenza que no eligió entiende ese alivio. Por eso, en Ciudad de México, en Buenos Aires, en Bogotá o en cualquier pista de baile del mundo, "MONTERO" sigue sonando como lo que siempre fue: un himno para quienes decidieron dejar de esconderse.


Cómo profundizar más

🎧 Sumérgete en el sonido

📚 Sigue la historia

🌍 Visita los lugares

🎸 Vívelo tú mismo


🎵 Escucha esta canción

🤖 Pregunta más
Tags
20s