SONGFABLE · 2018

After the Storm

KALI UCHIS · 2018

TL;DR: Suena a canción de amor de verano, pero "After the Storm" es en realidad un manifiesto de autosuficiencia: la promesa de que nadie va a venir a rescatarte, y de que el sol después de la tormenta tienes que salir a buscarlo tú mismo.
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El gancho: no es una canción de amor, es una advertencia con groove

Hay un truco que Kali Uchis domina como pocos: envolver una idea dura en el terciopelo más suave posible. "After the Storm" tiene todo el vocabulario del romance retro (el bajo redondo, los teclados que parecen flotar, esa voz que canta como si estuviera despertando de una siesta) y sin embargo, cuando uno se sienta a escuchar de qué habla, la canción está diciendo algo bastante frío: no esperes que llegue nadie a salvarte.

La imagen central es meteorológica y agrícola a la vez. Si quieres flores, dice la lógica de la letra, tendrás que plantar la semilla tú. Si quieres que salga el sol, tendrás que aguantar el aguacero completo. Nadie va a hacer ese trabajo por ti, ni un amante, ni la suerte, ni la industria. Es una canción sobre la paciencia como estrategia de supervivencia, disfrazada de bolero espacial en clave de funk.

Y ahí está lo que la hace tan pegajosa para el público latinoamericano: es exactamente el tipo de sabiduría que uno escucha en la cocina de la abuela, pero cantada por una colombiana de Alexandria, Virginia, con Tyler, The Creator rapeando en medio y Bootsy Collins, leyenda del funk de los años setenta, apareciendo como una especie de tío cósmico que llega a dar consejos. La canción funciona como refrán familiar y como pieza de diseño sonoro al mismo tiempo.

De Pereira a Virginia: la doble vida que produjo este sonido

Karly-Marina Loaiza nació en 1994 en Alexandria, Virginia, hija de padres colombianos, y pasó buena parte de su infancia yendo y viniendo a Pereira, en el Eje Cafetero. Esa doble residencia emocional (los veranos en Colombia, el año escolar en Estados Unidos) explica más de su música que cualquier análisis de acordes. Kali Uchis creció escuchando lo que sonaba en las casas colombianas (boleros, cumbia, salsa, los discos que ponían los adultos en las fiestas) y al mismo tiempo lo que sonaba en las radios estadounidenses de los dos mil: R&B, hip hop, neo soul.

Su historia de origen incluye un detalle que se repite en las entrevistas y que se ha vuelto casi mito: adolescente conflictiva, choques con su padre, y una temporada durmiendo en su carro, donde según ha contado escribía y grababa. De ese periodo salió Drunken Babble, un mixtape casero de 2012 que ella misma produjo y que ya mostraba la obsesión por la estética retro: doo-wop, reverb, la voz como si viniera de una grabación encontrada.

Después llegó Por Vida (2015), un EP que la puso en el radar de gente como Tyler, The Creator y Kaytranada, y luego una serie de colaboraciones (con Juanes, con Gorillaz, con Daniel Caesar) que fueron construyendo la sensación de que se venía algo grande. Ese algo grande fue Isolation, su álbum debut de abril de 2018, y "After the Storm" fue el sencillo que lo anunció al mundo.

Para el oyente mexicano y latinoamericano hay un gancho cultural adicional que vale la pena señalar: Kali Uchis nunca trató el español como un accesorio de marketing. Ya en Por Vida y en colaboraciones tempranas cantaba en español sin pedir permiso, y años después Sin Miedo (del Amor y Otros Demonios) (2020) sería un álbum casi enteramente en español que terminó dándole un éxito global inesperado con "telepatía". "After the Storm" pertenece al momento anterior, cuando el mundo anglosajón la estaba descubriendo, pero el ADN latino ya estaba ahí en la manera de frasear, en la nostalgia de bolero que atraviesa su forma de cantar, en esa cadencia arrastrada que suena a otra época.

El sol como tarea pendiente: qué está diciendo realmente la letra

La estructura emocional de la canción es engañosamente simple y por eso funciona.

Arranca desde un lugar de espera. La voz describe la situación de alguien que aguanta un mal momento y se aferra a la idea de que esto también va a pasar. Es el consuelo más antiguo del mundo: después de la tormenta viene la calma. Hasta ahí, nada nuevo.

Pero enseguida la canción hace un giro que la salva de ser un póster motivacional. Introduce la idea de que ese sol no aparece solo. Quien quiera flores tiene que sembrarlas. Quien espere que llegue alguien con la solución va a seguir esperando. La responsabilidad se devuelve al oyente, con dulzura, pero se devuelve.

Hay también una capa de crítica al romance como servicio de rescate. La voz de la canción deja claro que no está buscando a nadie que la complete ni que la ordene. Rechaza la fantasía de que otra persona sea el clima favorable. Y sin embargo, no lo dice con amargura: lo dice con una serenidad casi solar, como quien ya aprendió la lección y ahora te la comparte porque te tiene cariño.

Cuando entra Tyler, The Creator, la perspectiva cambia. Su verso trae la voz del que sí quiere ofrecerse, del que se presenta como el buen partido, con un humor autoconsciente que es marca de la casa (Tyler llevaba tiempo construyendo un personaje que se burla de sí mismo mientras se declara). El contraste es delicioso: ella habla de no necesitar salvación, él llega ofreciendo ser el rescate. La canción no resuelve la tensión, y ahí está su honestidad.

Bootsy Collins, por su parte, aparece como una figura casi mitológica. Su intervención hablada funciona como la voz del funk mismo bendiciendo el proyecto: el linaje de Parliament-Funkadelic, del bajo como instrumento espiritual, del cosmos como sala de estar. Que un artista de veintitrés años consiguiera esa presencia en su primer sencillo grande dice mucho del respeto que ya inspiraba.

El contexto: 2018, el año en que el R&B se puso a soñar en colores

Para entender por qué "After the Storm" cayó tan bien conviene recordar dónde estaba la música popular en 2018. El R&B alternativo llevaba años alejándose de la fórmula de radio y acercándose a la textura: Frank Ocean, Solange, SZA, Anderson .Paak, Daniel Caesar. Se valoraba la producción cálida, analógica, con imperfecciones deliberadas. El reguetón estaba en pleno estallido global. Y las artistas latinas en el mercado anglosajón empezaban a dejar de ser tratadas como categoría exótica.

Isolation llegó justo ahí, y su gracia fue negarse a elegir un carril. El disco tiene neo soul, funk, bossa nova, reguetón, jazz, doo-wop, y colaboradores tan dispares como Thundercat, Damon Albarn, Steve Lacy, BADBADNOTGOOD, Jorja Smith y Reykon. La crítica lo recibió muy bien y lo colocó en varias listas de fin de año. "After the Storm" fue la puerta de entrada: la canción que sonaba en cafés, en playlists de verano, en anuncios, en los TikToks que vendrían después.

El video, dirigido por Nadia Lee Cohen, hizo la mitad del trabajo. Un universo de plástico saturado, cocina de los años cincuenta, colores de caramelo, Kali como ama de casa surrealista, Tyler disfrazado de flor parlante. Esa estética (kitsch retro con filo) se volvió parte de su firma visual y ayudó a que la canción se leyera como lo que es: una fantasía deliberadamente artificial que contiene un consejo muy real.

Vale mencionar también que la canción ha sido leída por muchos oyentes como una declaración de independencia artística. Kali Uchis venía de años de trabajo hormiga, mixtapes caseros, colaboraciones, y de una industria que no sabía dónde ponerla (¿latina?, ¿R&B?, ¿pop alternativo?). Cantar que las flores hay que sembrarlas uno mismo, justo en el sencillo que presenta tu debut, es una frase con doble filo bastante evidente.

Por qué sigue sonando: la canción como tecnología emocional

Han pasado varios años y "After the Storm" no envejece, y creo que hay tres razones.

La primera es el tempo. La canción es lenta pero no pesada, tiene un colchón de bajo que invita a moverse sin exigir energía. Funciona como música de fondo y como música de foco, lo cual es rarísimo. Se puede poner mientras cocinas y se puede poner cuando estás llorando.

La segunda es el mensaje, que resultó ser sorprendentemente útil. La idea de que la salvación es un trabajo propio se volvió casi doctrina generacional en la era de la terapia accesible, el discurso del autocuidado y la desconfianza hacia las promesas institucionales. En América Latina, donde tantas generaciones han crecido con la sensación de que las cosas mejoran a pesar del sistema y no gracias a él, esa idea aterriza distinto: no como frase de autoayuda gringa, sino como constatación práctica.

La tercera es Kali Uchis como figura. Se convirtió en una de las pocas artistas capaces de moverse entre el mercado anglosajón y el hispanohablante sin diluirse en ninguno. Cuando "telepatía" explotó en 2021, mucha gente que la conocía por "After the Storm" descubrió que llevaba años cantando en español, y mucha gente que llegó por el español descubrió el disco de 2018. La canción funciona como puente entre sus dos públicos, y por eso sigue apareciendo en listas nuevas de oyentes nuevos.

Hay algo más, más difícil de medir. La canción tiene una cualidad de amuleto. Es de esas piezas que la gente guarda para momentos concretos: la mudanza, la ruptura, la mañana después de la mala noticia, el trayecto de vuelta a casa cuando todo salió mal. No promete que las cosas se arreglen. Promete que la tormenta tiene final, y que cuando termine vas a tener trabajo que hacer. Es un consuelo adulto, y por eso dura.


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