SONGFABLE · 1995

They Don't Care About Us

MICHAEL JACKSON · 1995 · SALVADOR DE BAHÍA, BRASIL

TL;DR: Es el grito de protesta más crudo y directo de la carrera de Michael Jackson: una denuncia contra la violencia policial, el racismo y el abuso de los poderosos sobre los olvidados. No es una canción de amor ni de baile inocente, es un manifiesto de rabia colectiva disfrazado de groove imparable.
Listen elsewhere

We couldn't link a Spotify track for this story. Try searching the title on song.link to find it on your preferred service.

Cuando el Rey del Pop decidió dejar de sonreír

Imagina al artista más famoso del planeta, el hombre que vendió millones de discos cantando sobre el amor, la luz de la luna y la bondad del mundo, mirando de frente a la cámara y diciendo, en esencia: a ellos no les importamos nada. Eso es exactamente lo que hizo Michael Jackson en 1995 con "They Don't Care About Us". No hubo coreografía relamida ni mensaje endulzado. Hubo un puño cerrado, una percusión militar y una voz que sonaba más a alguien acorralado que a una superestrella intocable.

La canción fue uno de los cortes más comentados de su doble álbum HIStory: Past, Present and Future, Book I. Llegaba en un momento durísimo de su vida personal, justo después de los primeros escándalos mediáticos que lo persiguieron, y eso se nota: la rabia no es actuada, se siente real. Para muchos seguidores latinoamericanos que crecieron viendo a Michael como una figura casi de ensueño, esta canción fue un golpe distinto. Aquí no estaba el bailarín perfecto e inalcanzable, estaba un hombre furioso hablando de injusticia, de gente pisoteada, de un sistema que mira hacia otro lado. Y esa furia, esa sensación de estar harto de los abusos, conectó de inmediato con públicos que conocían muy bien esos temas en carne propia.

El día que Brasil se volvió escenario de protesta

Aquí viene el dato que vuelve a esta canción inolvidable para el público latinoamericano, y muy especialmente para quien ha viajado o sueña con viajar por la región. Para uno de los videoclips de "They Don't Care About Us", Michael Jackson viajó a Brasil y filmó en el Pelourinho, el corazón histórico de Salvador de Bahía, y también en las favelas de Río de Janeiro. El director fue Spike Lee, una de las voces más combativas del cine afroamericano, alguien que llevaba años retratando el racismo y la desigualdad en pantalla.

Las imágenes son legendarias. Michael bajando por callejones empinados, rodeado por cientos de personas reales de la comunidad, bailando junto al grupo de percusión afrobrasileña Olodum, cuyos tambores le dan a la canción ese pulso tribal y guerrero que la define. No fue un set construido en un estudio de Los Ángeles, fue gente común sumándose espontáneamente, niños asomados a las ventanas, vecinos siguiendo el ritmo. Reportadamente, las autoridades brasileñas intentaron frenar la grabación por temor a que mostrara la pobreza del país de manera negativa, pero la comunidad de Bahía y de las favelas abrazó el proyecto. Para América Latina, ver a la estrella más grande del mundo eligiendo nuestras calles, nuestros tambores y nuestra gente para denunciar la injusticia global fue un momento de orgullo profundo y, a la vez, de reconocimiento incómodo de realidades que conocemos demasiado bien.

Existe además una segunda versión del video, conocida como la "prison version" o versión de la cárcel, montada con imágenes documentales reales de brutalidad policial, abusos a manos de regímenes, guerras y violaciones de derechos humanos. Esa edición es mucho más dura de ver y deja claro, sin maquillaje, de qué estaba hablando realmente Michael.

Lo que de verdad nos está diciendo

Cuando uno descifra la canción más allá del groove pegajoso, se da cuenta de que es un catálogo de heridas sociales. Michael habla desde la perspectiva del que está abajo, del que recibe golpes del Estado, del que es tratado como un objeto y no como un ser humano. Describe la sensación de ser perseguido, golpeado y silenciado por una autoridad que se supone debería protegerlo. Es la voz de quien siente que ha sido convertido en víctima de un sistema diseñado para no verlo.

El estribillo, ese que da título a la pieza, funciona como una conclusión amarga: por más que sufran los olvidados, a los que mandan no les importa. No importa el color de tu piel, tu pobreza ni tu dolor, porque el poder mira hacia otro lado. A lo largo de la canción, Michael enumera distintas formas de opresión, alude al sufrimiento histórico de comunidades enteras y compara su propio acoso mediático con la persecución que viven los más vulnerables. No se pone por encima del que sufre, se coloca a su lado, dice que él también es alguien al que el sistema golpea.

Hay que mencionar un episodio espinoso. La canción original incluía un par de palabras que fueron interpretadas como antisemitas, lo que generó una enorme polémica al lanzarse el disco. Michael insistió en que jamás tuvo esa intención, que su mensaje era exactamente lo contrario, una denuncia del odio en todas sus formas, y que se sentía malinterpretado. Reportadamente, llegó a regrabar esas palabras en versiones posteriores para evitar el malentendido. Es un recordatorio de lo difícil que es hablar de prejuicio sin ser tú mismo acusado de tenerlo, y de lo expuesto que estaba en aquel momento.

Un himno que cruzó fronteras e idiomas

Lo fascinante de "They Don't Care About Us" es cómo trascendió su contexto original estadounidense para convertirse en un himno universal de protesta. En América Latina, donde la relación con la fuerza pública ha sido históricamente tensa, donde las marchas, las desapariciones y los abusos de poder son parte de la memoria colectiva, la canción adquirió un significado propio. Se ha escuchado en manifestaciones, se ha usado como banda sonora de la indignación social, y su mensaje sigue resonando cada vez que se denuncia una injusticia.

Los tambores del Olodum hicieron algo más: pusieron la percusión afrobrasileña en los oídos del mundo entero. De repente, millones de personas que jamás habían oído hablar de Salvador de Bahía estaban moviéndose al ritmo del samba-reggae bahiano. Para la cultura latinoamericana, fue una validación gigantesca: nuestra música, nuestra raíz africana, nuestro pulso, en el centro del fenómeno pop más grande del planeta. Pocas veces una colaboración ha sido tan orgánica y tan poderosa al mismo tiempo.

El legado del tema también está en su valentía. Michael Jackson tenía todo que perder al lanzar una canción tan política. Podría haberse quedado en la zona segura, repitiendo fórmulas que ya le habían dado fortuna y adoración. En lugar de eso, eligió incomodar, señalar, levantar la voz. Esa decisión lo conecta con una larga tradición de artistas que usaron su fama como megáfono para los que no la tienen, y le dio a su catálogo una dimensión que va mucho más allá del entretenimiento.

Por qué nos sigue golpeando hoy

Han pasado décadas y la canción no ha envejecido ni un día. Si acaso, suena más actual que nunca. En un mundo donde los videos de abuso policial se vuelven virales cada semana, donde movimientos enteros se han levantado contra el racismo y la violencia estatal, donde la brecha entre los poderosos y los olvidados parece ensancharse en vez de cerrarse, el mensaje de Michael cae como una verdad incómoda que seguimos sin resolver.

Para el oyente latinoamericano de hoy, joven o veterano, la pregunta que plantea la canción sigue intacta: ¿de verdad le importamos a alguien con poder, o solo somos números en una estadística que conviene ignorar? Michael no ofreció respuestas fáciles ni consuelo. Ofreció un espejo y un ritmo para no quedarse quieto. Y quizá ahí está su genialidad: convirtió la indignación en algo que el cuerpo no puede evitar bailar, porque a veces la única forma de soportar la rabia es transformarla en movimiento colectivo.

Cada vez que esos tambores arrancan, uno entiende que la denuncia y la fiesta no son opuestos. Pueden ser la misma cosa cuando un pueblo decide que ya no va a callarse. Eso es lo que hizo el Rey del Pop en sus calles de Bahía, y por eso esta canción seguirá viva mientras existan razones para protestar.


Cómo profundizar más

🎧 Sumérgete en el sonido

📚 Sigue la historia

🌍 Visita los lugares

🎸 Vívelo tú mismo


🎵 Escucha esta canción

🤖 Pregúntame más:

Tags
90s